Confesiones desde la abstinencia

Confesiones desde la abstinencia

sábado, 1 de agosto de 2015

SÁBADO: RIESGO DE RECAÌDA

22:30 h : Acabo de darme cuenta de que tengo un cigarro en una mano, más bien, medio, que me he encontrado rebuscando por mis sitios, en la otra mano, un mechero. Todavía no lo he encendido. Estoy debatiéndome entre encenderlo y ceder, intentar tranquilizarme fumando, o seguir aguantando otro día mas. 
No iba a escribir nada hasta mañana, pero esto me obliga a hacerlo. 

9:00: Como siempre, me he levantado, hoy con un amanecer precioso que se veía sobre el mar. Hoy las nubes eran de color malva, el cielo de un azul oscuro que poco a poco irá pasando a celeste y el mar, gris con algunos reflejos de color naranja.
He bajado temprano a nadar en el mar ese ya no tan gris y más azul. He ido acompañada de olas durante mi paseo por el agua. Satisfactorio, como de costumbre. 
Tengo una semana por delante para disfrutar de todo esto. Del mar, de mi hijo, de las cosas sencillas, sin entrar en complicaciones. 
He estado toda la mañana en la playa, nadando a veces, otras veces observando el paisaje , disfrutando del aire y del olor a mar. Ya soy capaz de oler el mar sin problemas y me encanta como huele. 
He querido compartir la experiencia, pero he recibido una negativa, la primera del día. No me ha importado mucho, la verdad. 
He sentido ganas de fumar, pero muy pasajeras, como de costumbre. Control total. 

18:00: Me encuentro extraña. Creo que el cambio será antes de lo programado. " Mejor antes que ahora" suelo decirme a veces. 
" Ya lo pensaré cuando llegue el momento" , y me he puesto a estudiar. 

21:00: No sé por qué algunas cosas tan insignificantes pueden hacer tanto daño. He pasado de estar bien, tranquila, normal, a estar triste, dolida y furiosa. 
Tengo que tranquilizarme. Respiro hondo varias veces y creo que se va pasando. No puedo evitar seguir pensando y dándole vueltas a la cabeza;  ha sido muy sutil todo, en realidad, no ha pasado nada. Sin incidencias que reseñar. Eso es lo malo, que no hay incidencias que reseñar. Vuelvo a la carga. respiro hondo de nuevo. 
Voy a hacer la cena y así me entretengo. 

22:00: Ahora mismo estoy sola en casa y sigo en este estado. Los pensamientos, cuando actúan en tu contra, pueden ser letales si viajan sin control ninguno. 
Necesito fumar. Nadie se dará cuenta. Incluso yo misma puedo mirar hacia otro lado mientras fumo. He encontrado una pitillera antigua en un bolso que tenia por ahí , que tiene medio cigarro , no sé de que año, ni tampoco me importa. 
Parece que lleva puesto el cartelito de " usar en caso de emergencia". 
Ahora estamos ante una emergencia. Necesito fumarme ese medio cigarro. Prometo no volver a fumar más en mi vida, pero ahora lo necesito. 
Creo que lo voy a hacer... Siento el tacto de la boquilla, y busco un mechero para encenderlo. Vuelvo a dejarlo donde estaba... Dudo... Vuelvo a cogerlo. Nadie se va a enterar. Estoy completamente sola. 
Valoro y no sé si perdería o ganaría. Me encuentro muy confundida. Tristeza y confusión , buen cóctel. 

22:30: Voy a escribir todo esto antes de tomar una decisión. 
















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