Confesiones desde la abstinencia

Confesiones desde la abstinencia

jueves, 13 de agosto de 2015

CUARTA SEMANA: YA NO

Lo cierto es que ni me acordaba de que tenía este proceso abierto. Eso es buena señal. No soy consciente de que he dejado de fumar, puesto que cada vez menos me acuerdo de que eso de fumar existe. 


Esta semana desde luego se me está antojando de las rápidas, de las que transcurren veloces sin que te des cuenta. La pasaré casi entera metida en el hospital, sin tiempo apenas para nada más. Eso si, echo de menos mis maratones en el azul del Mediterráneo, hoy hay viento de poniente, no podré ir supongo, pero un poco en la piscina para entonar músculos si. 



Sigo tranquila, como si nada fuera conmigo. Vuelva o no vuelva a fumar, acto que cada vez veo mas improbable, habré aprendido a tomarme las cosas de otro modo, podría decirse desde el "pasotismo", pero visto desde la perspectiva más placentera posible de "pasar de casi todo" . Sigo con mis dos únicos objetivos en mente, solo esos dos, sin más. Es fácil tener sólo esos dos, no me siento culpable por no poder o no querer abarcar más. Me gusta este ego que no recordaba. Estoy pasando de ser la "mamá gallina" a ser la " solo miras por ti" . Me encanta. 



Y si, sigo sin fumar, casi un mes ya. Lo digo y lo estoy diciendo a boca llena cada vez que tengo ocasión. No tengo miedo al fracaso , ni a desdecirme de mis palabras; un mes en el cuerpo, que no es poco. No creo que fracase, pero esto es de por vida desde luego, atenta siempre. 

Me estoy probando y estoy ganando. Por eso quería hacer esto sin mierdas superfluas. Casi nadie entiende esto, pero lo cierto es que me da exactamente igual que lo entiendan o no. Lo hecho, hecho está y parece que el tiempo me esta dando la razón.  

Estas sensaciones de hoy, todavía embriagada por las 28 horas hospitalarias casi seguidas, son una especie de nirvana , no sé si exagerándolo mucho, una mezcla de tranquilidad, de algo parecido a la felicidad, con disfrute de la belleza que me rodea , un cansancio apenas perceptible ( he dormido poco, pero bien ) y la V de la victoria ( o de la venganza) rondando.  
No necesito la nicotina ni sus secuaces para sentirme así. 

Cambio la consigna : YA NO 




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